Tuesday, March 17, 2020

Oración en Tiempos de Epidemia

Hermanos, yo les recomiendo que recen esta oración en familia, tal vez terminando el Rosario, o en otra ocasión durante el día cuando estén en oración. Qué el Señor los ayude en cada momento.

V. Dómine, non secúndum peccáta nostra fácias nobis.
R/ Neque secúndum iniquitátes nostras retríbuas nobis.
V. Ádjuva nos, Deus, salutári noster.
R/ Et propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos.
V. Dómine, ne memíneris iniquitatum nostrárum antiquárum.
R/ Cito antícipent nos misericórdiæ tuæ, quia páuperes facti sumus nimis.
V. Ora pro nobis, sancte Sebastiáne.
R/ Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R/ Et clamor meus ad te véniat.
V. Dóminus vobíscum.
R/ Et cum spíritu tuo.

Orémus.
     Exáudi nos, Deus salutáris noster: et intercedénte beáta et gloriósa Dei genetríce María semper vírgine, et beáto Sebastiáno mártyre tuo, et ómnibus Sanctis, pópulum tuum ab iracúndiæ tuæ terróribus líbera, et misericórdiæ tuæ fac largitáte secúrum.
     Propitiáre, Dómine, supplicatiónibus nostris: et animárum et córporum medére languóribus: ut remissióne percépta, in tua semper benedictióne lætémur.
     Da nobis, quæsumus, Dómine, piæ petitiónis efféctum: et pestiléntiam mortalitatémque propitiátus avérte; ut mortálium corda cognóscat, et te indignánte tália flagélla prodíre, et te miseránte cessáre. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vívit et régnat, in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sæcula sæculórum.
R/ Amen.
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Salus Populi Romani
Para los que quieren las oraciones en español, aquí tengo la traducción (no es oficial):

V. Señor, no nos trates conforme a nuestras iniquidades.
R/ Ni nos recompenses según nuestros pecados.
V. Ayúdanos, Dios, nuestra salvación.
R/ Y líbranos, Señor, por la gloria de tu nombre.
V. Señor, no recuerdes nuestros pecados pasados.
R/ Ven pronto con tu misericordia, porque nos estamos empobreciendo.
V. Ruega por nosotros, San Sebastián.
R/ Que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
V. Señor, escucha mi oración.
R/ Y llegue a ti mi clamor.
V. El Señor esté con ustedes.
R/. Y con tu espíritu.

Oremos.
     Escucha nos, Dios nuestra salvación: y por la intercesión de la beata y gloriosa Madre de Dios, María siempre Virgen, y por la de San Sebastián tu mártir, y por todos los Santos, libera tu pueblo de los terrores de tu ira, y restaura nuestra confianza por la inmensidad de tu compasión.
     Sea propicio, Señor, a nuestras súplicas: y sana las enfermedades del cuerpo y del alma; para que, experimentando tu perdón, siempre gloriemos en tu bendición.
     Danos, te pedimos, Señor, audiencia a nuestras peticiones piadosa: y aparta de nosotros la epidemia de la pestilencia matadora que nos aflija; para que nuestros corazones mortales reconozcan que esta flagelación procede de tu indignación, y que cesará solamente por tu misericordia.  Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos.
R/ Amén.

Monday, March 16, 2020

Lectura De San Pedro - Parte 13

Lectura de la Segunda Carta de san Pedro (2:1-11)

1 En el pueblo de Israel hubo también falsos profetas. De la misma manera, habrá entre ustedes falsos maestros que introducirán solapadamente desviaciones perniciosas, y renegarán del Señor que los redimió, atrayendo sobre sí mismos una inminente perdición.
2 Muchos imitarán su desenfreno, y por causa de ellos, el camino de la verdad será objeto de blasfemias.
3 Llevados por la ambición, y valiéndose de palabras engañosas, ellos se aprovecharán de ustedes. Pero hace mucho que los juicio los amenaza y la perdición los acecha.
     San Pedro tiene palabras fuertes para los falsos profetas, y antes de refutar sus errores (ellos niegan la resurrección del cuerpo de los fieles), Pedro quiere denunciar su conducta inmoral, en particular, su avaricia y su impureza. Es obvio que estos falsos profetas ya están trabajando entre los fieles, que eran miembros de la Iglesia que se desviaron del camino. Esto estaba pasando mientras San Pedro todavía vivía; ¿cómo no va a pasar en estos tiempos también?
     Por todos lados uno puedo encontrar a ex-católicos, que se han alejado de la Iglesia y de Dios. Han buscado la felicidad en una perversión de la fe, han hecho un tratado con el mundo y con el error. A veces nos parece que todo el mundo anda así, hasta los sacerdotes y los obispos. Tal vez nos entra la tentación de simplemente hacer lo que todos hacen, para andar bien con el mundo y no caer en el fanatismo. En esos momentos, elevamos nuestros ojos al Señor Jesús, y le pedimos la gracia para resistir las seducciones del mundo y de los falsos profetas, para poder preservar la fe hasta la muerte.

4 Porque Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los precipitó en el infierno y los sumergió en el abismo de las tinieblas, donde están reservados para el Juicio.
5 Tampoco perdonó al mundo antiguo, sino que desencadenó el diluvio sobre una tierra poblada de impíos, preservando sólo a ocho personas, entre ellas a Noé, el heraldo de la justicia.
6 También condenó a la destrucción y redujo a cenizas a las ciudades de Sodoma y Gomorra, para que sirvieran de ejemplo a los impíos del futuro.
7 En cambio, libró a Lot, el justo, que estaba afligido por la conducta licenciosa de esos hombres sin ley;
8 porque teniendo que vivir en medio de ellos, su alma de justo se sentía constantemente torturada por las iniquidades que veía y escuchaba.
     Ahora San Pedro nos da unos ejemplos de la Sagrada Escritura de cómo el Señor castiga justamente a sus hijos. Empieza desde el principio, con los ángeles del cielo que pecaron en desobedecer a Dios, que no fueron perdonados. Los ángeles nunca van a ser perdonados de su pecado porque ellos, teniendo el intelecto intacto desde el principio, escogieron en contra de Dios. Nosotros los seres humanos, con el intelecto oscuro y la voluntad débil por causa del pecado de Adán, tenemos acceso a la redención por el sacrificio de Cristo.
     Dios "perdonó al mundo antiguo" por medio del diluvio, e hizo la promesa que nunca jamás castigará al pueblo de esa manera. El diluvio sirve como una figura del bautizo. "¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, nos hemos sumergido en su muerte? Por el bautismo hemos sido sepultados con él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva." (Rom 6:3-4) El castigo es también para nuestro bien, si tenemos la identificación con Cristo en su muerte y en su Resurrección.
     Las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas como castigo por sus pecados públicos. No todos de esa ciudad cometían muchos pecados; algunos toleraban los pecados y los "estilos de vida"; algunos condenaron los pecados de sus vecinos. De todos modos, toda la gente de esas ciudades sufrieron el mismo castigo. No pasamos por este mundo como individuos, sino formamos parte de una sociedad. Vamos a ser juzgados como individuos en el momento de la muerte, pero también toda la humanidad va a ser juzgado como cuerpo al final de los tiempos.

9 El Señor, en efecto, sabe librar de la prueba a los hombres piadosos, y reserva a los culpables para que sean castigados en el día del Juicio,
10 sobre todo, a los que llevado por sus malos deseos, corren detrás de los placeres carnales y desprecian la Soberanía. Esos hombre audaces y arrogantes no tienen miedo de blasfemar contra los ángeles caídos,
11 mientras que los ángeles superiores en fuerza y en poder no pronuncian ningún juicio injurioso contra ellos en la presencia del Señor.
     San Pedro dice abiertamente que los falsos profetas van a sean muy castigados por su mentiras y por sus malos deseos que obedecen en vez de obedecer a Dios, por sus blasfemias y por su arrogancia. El Catecismo define la blasfemia así: "Consiste en proferir contra Dios--interior o exteriormente--palabras de odio, de reproche, de desafío; en injuriar a Dios, faltarle al respeto en las expresiones, en abusar del nombre de Dios... La prohibición de la blasfemia se extiende a las palabras contra la Iglesia de Cristo, Los Santos y las cosas sagradas. Es también blasfemo recurrir al nombre de Dios para justificar prácticas criminales, reducir pueblos a servidumbre, torturar o dar muerte. El abuso del nombre de Dios para cometer un crimen provoca el rechazo de la religión. La blasfemia es contraria al respeto debido a Dios y a su santo nombre. Es de suyo un pecado grave." (Catecismo, 2148)

El Papa Bergoglio en Su Día Libre

     Mira esta foto del papa Bergoglio en la audiencia pública ayer. No hay nadie en el centro de san Pedro. Debe ser la Ausencia Papal en vez de la Audiencia Papal. Esta foto me dice mucho, especialmente sobre la situación moral del mundo. Nadie está escuchando al papa; la gente tiene sus oídos cerrados. ¿Es bueno o es malo? Malo, en el sentido que el mensaje de salvación debe sonar por todo el mundo; bueno, porque Bergoglio no está declarando el mensaje de Cristo completamente bien. El desastre de estos últimos sínodos nos demuestra la profundidad del problema. Sin embargo, debemos rezar por el papa y por la conversión del mundo.
     En efecto, el papa tomó la oportunidad de andar por las calles vacías de Roma para hacer una pequeña peregrinación. (En mi opinion, hubiera sido mejor haber arreglado una procesión eucarística por las calles de Roma, pero bueno...) Visitó a la Basilica Mayor de María, donde se encuentra la imagen hermosa de María, Salus Populi Romani (Salvación del Pueblo Romano). Como pueden ver en esta foto, es la imagen de nuestra Madre del Perpetuo Socorro, que el papa Gregorio Magno utilizó en tiempos de plaga en Roma. Luego voy a escribir un poco de esa oración de san Gregorio Magno.
     Después de ese templo, el papa Bergoglio caminó al Templo de San Marcelo, y veneró la cruz que utilizaron en 1522 contra otra plaga que llegó a Roma.
     Hermanos, ¿qué quieren organizar entre nosotros, como miembros del oratorio de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro? Aunque estemos encerrados en nuestras casas, por lo menos podemos hacer algo. Viacrucis, rosario, letanías... tenemos muchas opciones. ¿Cuáles son sus opiniones? Ya sé lo que quiero hacer, pero quiero escuchar sus comentarios. Las devociones y Misas son necesarias durante este tiempo.

Saturday, March 14, 2020

La Cuaresma Presente

     Cada mañana durante la Cuaresma, cuando empiezo a rezar las Matutinas, que es la primera hora del Oficio Romano, rezo con la Iglesia estas palabras: "Non sit vobis vanum mane súrgere ante lucem: * Quia promísit Dóminus corónam vigilántibus." En español la traducción es: Que no te sea vano levantarte temprano, antes de la luz: * Porque el Señor ha prometido una corona a los vigilantes. Cada día se escucha más ese nombre, coronavirus, que provoca el temor, el pánico, pensamientos deprimentes, la angustia, y el fatalismo. Yo, repitiendo la antífona varias veces durante las Matutinas, pienso: ¿Cuál corona prefiero: la corona del temor y de la desesperación, o la que Dios les da a los que vigilan y luchan en su nombre? La Corona de Espinas celebramos y honramos por ser un instrumento de la Pasión, por lo cual tenemos acceso a la vida eterna. Desde el punto de vista del mundo, de nuestra naturaleza caída, esa Corona no es nada más que un detalle del sufrimiento y de la tortura; para los que creen, es algo más grande.
     Nos encontramos en el tiempo de la Cuaresma. Nos habíamos comprometido a vivir con un poco más de sacrificio, oración, y obras de caridad. Hemos rezado más el Rosario y hemos acompañado al Señor Jesús en su Viacrucis. Y ahora, como San Simón de Cyrené, el Señor quiere que compartamos más íntimamente en su Cruz. Es una invitación a todos, pero debemos entender que es una invitación personal también. ...una corona a los vigilantes...
     Tradicionalmente, durante la Cuaresma, nuestras meditaciones se pueden corresponder con los Misterios Dolorosos del Rosario. La primera semana de la Cuaresma meditamos el Primer Misterio, Jesús en su Agonía en la Huerta. La segunda semana, que hemos vivido esta semana y que termina hoy, meditamos la Flagelación. Hoy en la tarde, cuando rezamos las Vísperas, empieza la tercera semana de la Cuaresma, y meditamos la Coronación de Espinas. Siguiendo el Rosario de san Luis Grignon de Montfort, la virtud que le pedimos al Señor en este misterio es el desprecio del mundo.
     Este mundo es transitorio, pasa rápido; el mundo físico no nos ofrece una casa permanente. Como dijo San Pedro en la lectura ayer, vivimos en este mundo como en una tienda de campaña. Además, el mundo, entendido como una fuente de tentaciones, va en contra del mensaje de Cristo; la concupiscencia (la inclinación a hacer el mal, que está en nosotros desde el primer instante de nuestra existencia, la herencia de Adán), el diablo (el príncipe de este mundo, el padre de la mentira, el que odia a Dios y a nosotros), y el mundo con todas sus vanidades y tentaciones) son las tres fuentes del pecado. El Señor hizo toda la creación bien; pero ahora, después del pecado, tenemos que observar un saludable desprecio del mundo, para estar libres a seguir voluntariamente y libremente a Cristo. Fácil no lo es; por eso practicamos la virtud del desprecio del mundo y meditamos la realidad de su esencia durante esta semana.
     Aquí tengo una devoción al Señor coronado de espinas que ustedes pueden meditar durante esta semana, para entrar más en la Pasión de Cristo y poder despreciar un poco más el mundo y su vanagloria. ROSARIO DE LA CORONA DE ESPINAS DE JESUCRISTO.
     ¡Qué la gracia del mistero de la Coronación de espinas descienda a nuestras almas!

Friday, March 13, 2020

Lectura de San Pedro - parte 12

Lectura de la Segunda Carta de san Pedro (1:12-21)

12 Por eso yo les recordaré siempre estas cosas, aunque ustedes ya las saben y están bien convencidos de la verdad que ahora poseen.
13 Me parece justo que los mantenga despiertos, recordándoles esto mientras yo viva en esta tienda de campaña
14 porque sé que muy pronto tendré que dejarla, como me lo ha hecho saber nuestro Señor Jesucristo.
15 Y haré todo lo posible a fin de que, después de mi partida, ustedes se acuerden siempre de estas cosas.
     El tema de estos versículos es de recordar a la gente de las verdades cristianas y animarlas a practicar la virtud. Escribiendo con celo, y motivado por el hecho que pronto va a morir, el mensaje toma un sentido más grave y fuerte. Cuando escribe San Pedro esta carta, es cuando él ya está viejito, probablemente en el año 64 o 67. Si era mayor de edad que Jesucristo, tendría San Pedro aproximadamente 70 años. Cerca a sus palabras, que sabe que pronto va a salir de esta vida mortal, no hay más información. Tal vez el Señor le dijo explícitamente; tal vez ya fue sentenciado a muerte. En fin, San Pedro está listo para dejar esta vida y fortalecer a las ovejas con sus palabras de ánimo. 
     "Esta tienda de campaña" es una frase muy expresiva de la vida en este mundo. Nos hace recordar las palabras del evangelio de san Juan: "Et Verbum caro factum est, et habitavit en nobis. (Jn 1:14) Tiene el sentido de "hacer su casa entre nosotros," o hasta "erigió su tienda entre nosotros." Pero una tienda no es igual que una casa permanente. También Moisés instaló su Carpa y la llamó la Carpa del Encuentro, el lugar para reunirse con Dios (Ex 33:7) Aquí San Pedro habla de la tienda de campaña. Nosotros también vivimos en este mundo por un rato nada más.

16 Porque no les hicimos conocer el poder y la Venida de nuestro Señor Jesucristo basados en fábulas ingeniosamente inventadas, sino como testigos oculares de su grandeza.
17 En efecto, él recibió de Dios Padre el honor y la gloria, cuando la Gloria llena de majestad le dirigió esta palabra: 'Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección.'
18 Nosotros oímos esta voz que venía del cielo, mientras estábamos con él en la montaña santa.
     Este domingo pasado escuchamos el evangelio de la Transfiguración, en que Dios Padre dijo estas palabras: "Este es mi Hijo muy querido..."San Pedro, san Juan, y Santiago eran testigos de la Transfiguración y también de la agonía de Jesús en la huerta el día Jueves Santo. Son testigos de la gloria y de la agonía, como nosotros debemos ser.
     La palabra "gloria" en griego es "doxa" y se pronuncia doc-sa. En la santa Misa, después de la consagración, el Sacerdote toma la hostia consagrada y hace cinco señales de la cruz sobre el cáliz, diciendo, "per ipsum, et cum ipso, et in ipso, est tibi Deo Patri omnipotenti, in unitate Spiritus Sancti, omnis honor et gloria, per omnia sæcula sæculorum. Amen." (Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, todo honor y gloria, por los siglos de los siglos. Amén.) Esto se llama la doxología, en que damos gloria a Dios en el momento de terminar la consagración. La palabra también se usa en el Gloria y en el Gloria Patri, como expresiones de la gloria de Dios en la santa liturgia.

19 Así hemos visto confirmada la palabra de los profetas, y ustedes hacen bien en prestar atención a ella, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que despunte el día y aparezca el lucero de la mañana en sus corazones.
20 Pero tengan presente, ante todo, que nadie puede interpretar por cuenta propia una profecía de la Escritura.
21 Porque ninguna profecía ha sido anunciada por voluntad humana, sino que los hombres han hablado de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo.
     "Nadie puede interpretar por cuenta propia una profecía de la Escritura..." ¡Qué importante es para los protestantes (y muchos católicos) considerar estas palabras. Todo el mundo, sin estudiar la biblia, sin estudiar la doctrina, y animado por UN espíritu, piensa que el mensaje de la Escritura depende totalmente en la interpretación privada de la persona. Es como dicen muchos, que la belleza está en el ojo del observador. No no no. Así no es la sagrada Escritura, y San Pedro nos dice eso precisamente. Pedro rechaza la práctica de los maestros de esos y todos tiempos, que cualquier interpretación de la escritura es válida, basada en solamente en la ingenuidad humana. 
     Dos preguntas salen de esta idea: 1) ¿Qué es la sagrada escritura? 2) ¿Quién tiene autoridad para interpretar la sagrada escritura? El documento del Segundo Concilio Vaticano sobre la sagrada Escritura dice: "Porque todo lo que se refiere a la interpretación de la Sagrada Escritura, está sometido en última instancia a la Iglesia, que tiene el mandato y el ministerio divino de conservar y de interpretar la palabra de Dios." (Dei Verbum, 12) Y la Escritura es ese cuerpo de libros y cartas, inspirado por Dios y escritos por escritores humanos, que la Iglesia ha definido que es espirado y corresponde con el Evangelio de Cristo. Por eso, las cartas de san Ignacio de Antioquía, las de san Clemente, las de san Atanasio, por unos ejemplos, no se consideran parte de la Escritura. La Iglesia determinó eso, y la misma Iglesia tiene autoridad sobre las sagradas Escrituras. 
    Reza mucho por las personas que asumen que tienen dones de interpretación de los espíritus y otros dones especiales. La teología es una ciencia, basada en la doctrina correcta, y la interpretación válida de la Iglesia; no es una interpretación personal. San Pedro habla así.

Thursday, March 12, 2020

Lectura de San Pedro - Parte 11

     Ahora empezamos la segunda carta de san Pedro. Los escolares bíblicos, desde el principio, han debatido si de verdad San Pedro escribió esta carta, notando que el estilo es muy diferente que la primera carta. San Jerónimo, San Eusebio, y otros han escrito de esta dificultad; sin embargo, la conclusión común es que San Pedro escribió las dos epístolas, usando dos secretarios diferentes. Pues, ahora empezamos.

Lectura de la Segunda Carta del Apóstol San Pedro (1:1-11)

1 Simón Pedro, servidor y Apóstol de Jesucristo, saluda a todos aquellos que, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, han recibido una fe tan preciosa como la nuestra.
2 Lleguen a ustedes la gracia y la paz en abundancia, por medio del conocimiento de Dios y de Jesucristo, nuestro Señor.
3 Su poder divino, en efecto, nos ha concedido gratuitamente todo lo necesario para la vida y la piedad, haciéndonos conocer a aquel que nos llamó por la fuerza de su propia gloria.
4 Gracias a ella, se nos han concedido las más grandes y valiosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a participar de la naturaleza divina, sustrayéndose a la corrupción que reina en el mundo a causa de la concupiscencia.
     San Pedro se identifica como Simón Pedro, los dos nombres que le pertenecen. El primer nombre, Simón, es el nombre que sus papás le dieron cuando era bebe; el segundo nombre, Pedro, es el nombre que el Señor Jesucristo le dio en Cesarea de Filipo, cuando dijo: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios Padre."También San Pedro se identifica como apóstol de Jesucristo, que, obviamente es la realidad, y es el mismo título que utilizó en la primera carta.
     Aunque es apóstol, afirma que todos "han recibido una fe tan preciosa como la nuestra," demostrando que la fe es una. San Pablo dice igual: "Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios, y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todo." (Ef 4:5-6) La diferencia entre nosotros es la respuesta de fe, como delinea el Catecismo:
"La fe es un acto personal: la respuesta libre del hombre a la iniciativa de Dios que se revela." (Catecismo, 166)
     "Su poder divino" es una frase normalmente utilizada en el Antiguo Testamento para Dios Padre, pero en este contexto aplicada a Dios Hijo, confirmando que los Dos tienen el mismo poder divino. "A fin de que ustedes lleguen a participar de la naturaleza divina..." Nosotros declaramos, con toda la Iglesia, que estamos llamados a compartir en la naturaleza divina. No quiere decir que vamos a ser igual a Dios, sino que el Señor comparte con nosotros parte de su gracia creada. Compartir en la vida de Dios es el principio y el fin de la vida cristiana, que empieza con el bautismo y termina en el cielo.

5 Por esta misma razón, pongan todo el empeño posible en unir a la fe, la virtud; a la virtud, el conocimiento;
6 al conocimiento, la templanza; a la templanza, la perseverancia; a la perseverancia, la piedad;
7 a la piedad, el espíritu fraternal, y al espíritu fraternal, el amor.
     San Pedro aquí pone una lista pedagógica de virtudes cristianas, una virtud yendo a la siguiente. Para él, todo empieza con la virtud de la fe y termina con la virtud del amor, y como sabemos, son dos de las virtudes teólogas que recibimos en el bautizo. San Ignacio de Antioquía escribe: "La vida empieza y termina con esas dos cualidades. La fe es el principio, el amor el fin; y ambos nos dirigen hacia Dios." (Carta a los Efesios, 14:1-2)
     Un virtud es un buen hábito permanente del alma, y cada ser humano debe buscar la manera de obtener y vivir las virtudes humanas. Nosotros, como cristianos, queremos construir las virtudes sobrenaturales encima de las virtudes naturales, y eso siempre con la ayuda de Dios. Santa Teresa de Jesús comenta la necesidad de combinar la contemplación con la acción: "Repito que si tienes esto en tu mente, no debes construir sobre fundamentos de la oración y de la contemplación solamente, porque, si no luchas para obtener las virtudes y practicarlas, nunca vas a poder ser más que un enano espiritual." (El Castillo Interior, 8, 4,9)

8 Porque si ustedes poseen estas cosas en abundancia, no permanecerán inactivos ni estériles en lo que se refiere al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
9 El que no las posee es un ciego, un miope, porque olvida que ha sido purificado de sus pecados pasados.
10 Por eso, hermanos, procuren consolidar cada vez más el llamado y la elección de que han sido objeto; si obran así, no caerán jamás
11 y se les abrirán ampliamente las puertas del Reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
     Yo prediqué de esto el domingo pasado: de la necesidad de empezar con la oración y luego de seguir con la acción, de subir al monte de la Transfiguración y luego ir a los caminos para ayudar a los necesitados. No queremos permanecernos inactivos y estériles en lo que se refiere a Cristo; no queremos ser ciego espiritualmente. De otra manera, queremos confirmar nuestra elección en poner nuestros pecados afuera y, así, poder entrar en el reino del cielo. 
     Jesús es nuestro "Dios", "Señor", y "Salvador" como dice San Pedro. Eso es todo. No hay nada más grande ni nada más importante que Dios y nuestra unión con Él para siempre.

Wednesday, March 11, 2020

Canto contra las Plagas y en Tiempos de Pestilencia

     No es la primera vez  que los fieles de Cristo se encuentran en tiempo de pestilencia y de plagas. Hay recursos naturales, pero debemos recordar que todo--absolutamente todo--tiene su origen en Dios, y que todo está conectado con el mundo espiritual. Pensar, por ejemplo, que el coronavirus no tiene nada que ver con las blasfemias y las idolatrías de estos últimos meses y años sería un error. (Luego escribiré más de ese tema.)
     Que encontremos un poco de paz en la liturgia de la Santa Madre Iglesia. Este canto, Stella Cæli, es una canción que tiene su origen en tiempos de la plaga en Portugal en 1317, cantada por las madres de Santa Clara en Coimbra, Portugal. La letra es:

La Estrella del Cielo que alimentó al Señor alejó la plaga de la muerte que los primeros padres del hombre trajeron al mundo. Que esta Estrella brillante ahora se asegure de extinguir esa constelación asquerosa, cuyas batallas han matado a las personas con la herida de la muerte. Oh, la más piadosa Estrella del Mar, protégenos de la peste; escúchanos, oh Señora, porque tu Hijo te honra, negándote nada. Sálvanos, Jesús, por quien Tu Madre Virgen te suplica.

Stella cæli exstirpavit, quæ lactavit Dominum: Mortis pestem quam plantavit primus parens hominum. Ipsa Stella nunc dignetur sidera compescere, Quorum bella plebem cædunt diræ mortis ulcere. O piisima Stella Maris, a peste succurre nobis. Audi nos, Domina, nam Filius tuus nihil negans te honorat. Salva nos, Iesu, pro quibus Virgo Mater te orat.